martes, 31 de marzo de 2009

Organización política

  • Roles jerárquicos:
El rey o emperador era la autoridad máxima. Su poder era absoluto, hereditario y de carácter divino. Se consideraba como un intermediario entre los dioses y el pueblo. Por lo tanto, era el primer sacerdote y quien administraba el Estado y dirigía el ejército. En las decisiones importantes era asesorado por un grupo cercano de sacerdotes, y dan justicia a sus súbditos. La leyes nunca se articularon en una doctrina clara que concibiese la necesidad de un mundo justo gobernado según la ley de un dios justo.

Otro tema importante era que no existía la propiedad privada, ya que los terrenos cercanos a la ciudad pertenecían al dios y hasta la formación de los grandes imperios semíticos (Acadios y Asirios), la organización política de la Mesopotamia se basaba en “ciudades-estados”, que comprendían un núcleo urbano y el área rural circundante, con un régimen económico y político independiente.



  • Religión:

La religión mesopotámica se estudia en tres etapas.
-La primera (hacia el 4000 a.C.) se practicó el culto a las fuerzas de la naturaleza, estas se imaginaban con formas más bien abstractas y eran consideradas como divinidades de la fertilidad.
-La segunda etapa (3.000 a.C.) se introdujo una visión de un dios con forma más humana y que tenían atribuciones y funciones específicas.
-Por último, la tercera etapa que se desarrolló en los 2.000 a.C. se empezó a desarrollar una religión más personal, incluyendo la idea del pecado y del perdón. En esta etapa los dioses fueron clasificados en una jerarquía monárquica.

  • Imagen religiosa de mesopotamia

  • Muerte:

Se creía que las almas de los muertos pasaban a otro mundo, y se estimaba que la vida seguía al igual que en la tierra; por ello, los muertos eran enterrados con joyas, armas y herramientas
La muerte era la entrada a un “país sin retorno”, su premio o castigo no dependía de su comportamiento en la tierra, si no de su relación con los dioses.
En los inicios no se conocía el pecado sino la irresponsabilidad.
El que cometía esta falta debía reparar su incumplimiento con una compensación de dinero.
La pena de muerte era muy tardía y la única excepción era el “Juicios del Dios”, en el que eran los dioses los que juzgaban directamente, echando a los reos al rió: si se salvaban eran inocentes, si se ahogaban era porque habían sido culpables.

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